El papel de las instituciones en la sociedad
- mauricio.garrido
- 29 nov 2020
- 10 min de lectura
Actualizado: 10 dic 2020
Desde antes que naciéramos todas y todos, del vientre de nuestra madre, las sociedades del planeta se habían (y todavía lo hacen) puesto a pensar y a tomar decisiones sobre cuál debería ser la mejor forma de organizarse: la mejor forma de gobierno, de modelo económico, de costumbres, tradiciones y prácticas culturales que en últimas, dicen mucho de nuestra identidad, de cómo hemos sido y llegado a ser hombres y mujeres.
Para comprender las instituciones, y la importancia de éstas, vale nomás con hacer algunas comparaciones que de seguro te serán familiares. Piensa en alguna actividad que realices en tu hogar, ya sea, despertarte, preparar la comida, hacer la limpieza, regar las plantas, o ver televisión; cualquiera sirve. Ahora piensa en una actividad que realices fuera de tu casa, por ejemplo: tomar el transporte para ir al lugar de trabajo, hacer compras en el supermercado o, sentarte en algún parque de la ciudad a disfrutar de un helado.

(Imagen tomada de: https://www.freepik.es/vector-premium/representa-hombres-mujeres-pensando-o-resolviendo-problemas_9452282.htm)
Habiendo pensado en las actividades que realizas, de seguro la mayoría de éstas, para realizarse, necesitan de un orden específico o unos pasos a seguir. Por ejemplo, si queremos preparar la comida, necesitaremos implementos como una estufa, agua potable, una pipeta de gas y conocimientos en preparaciones. También, si necesitamos subirnos al bus que nos llevará a nuestro lugar de trabajo, necesitamos saber en qué lugar hay paradas de autobuses, los horarios en los cuales estos pasan, y la nomenclatura del bus, que nos ayudará a tomar el camino correcto y a evitar un recorrido -bastante barato- por toda la ciudad.
Miremos a continuación éstas dos imágenes

El ajedrez es un juego, pero también se considera un deporte, en el que -por lo general- juegan dos personas. El objetivo es derrotar al contrincante a partir de varias estrategias que se realizarán con el movimiento de las fichas por turnos.
(Imagen tomada de: Google imágenes)

El Futbolín es un juego de mesa que -por lo general- es jugado entre dos personas. Además, es una representación miniatura del deporte fútbol. El objetivo es vencer al otro jugador, moviendo de un lado a otro las varillas de metal en las cuales tienen enganchados figuras que representan a jugadores de fútbol, y una pelota pequeña, para así poder anotar la cantidad de goles que se hayan acordado.
(Imagen tomada de:https://n9.cl/iona1)
¡Vale, el tiempo se ha acabado!
Espero que hayas prestado atención a las dos imágenes anteriores porque, aunque no lo creas, aquellos juegos nos dicen mucho de las instituciones.
En cada uno de los juegos, se necesitan de unas reglas, que van a servir de orientación para que los jugadores se puedan desenvolver en el juego debidamente. Las instituciones son algo parecido, son “reglas de juego que dan forma la interacción humana” (North, 1990).
También nos muestran advertencias y restricciones que influye en nuestros próximos movimientos. Muchos en algún momento de nuestras vidas, si los y las que están leyendo este blog, son jóvenes o adultos, hemos querido averiguar la mejor forma de ganar en un juego, para poder ganarle a cualquier persona, por consiguiente, “las instituciones… son reglas operativas que indican lo que se debe y no se debe hacer, qué se puede hacer y qué se puede esperar” (Olson, 1992), que permite a los jugadores introducirse aún mas en la dinámica del juego.
Las instituciones no nacen o se originan de la nada, los juegos no tienen reglas por el simple hecho de tenerlas, sino, que las instituciones están ahí para organizar a miles de personas que buscan cosas en común.
Esta idea no es nueva, de hecho viene desde la antigua Grecia (S. V a.c) donde se implantaron las primeras instituciones de la civilización occidental, como el gobierno democrático y el ejército, también las tuvieron Esparta y Roma, pero con gobierno diferentes, en forma de república. Igualmente, estas ciudades-estado optaban por expandir aún mas su cultura y estructura de organización que, tarde o temprano, se iban a producir guerras, lo cual deja por efecto que una sociedad deje de existir para que otra tome el control. Le siguen la conformación de imperios y dinastías, los cuales se trataban de conglomeraciones mas grandes de culturas que, si no se tenían instituciones funcionales y estables, podrían volverse a producir lo que había pasado tiempo atrás, guerras por el control del territorio (tierra) y de la sociedad.

En Europa, en lo que es ahora Alemania, Reino Unido, Francia en los siglos XVI y XVII, presentaban conflictos internos debido a la organización del gobierno en la que estaban, que era una monarquía en la que el gobierno se concentraba en una sola persona, ó sea, que podía hacer lo que quisiera sin control alguno. Conflictos en el aspecto religioso, entre la iglesia
católica y otras religiones que se habían considerado autónomas y libres de interpretar la biblia a partir de sus tradiciones. Conflictos en el aspecto jurídico con respecto a los derechos que tiene cada individuo en la sociedad, entre otros. Por consiguiente, para dar solución a estos choques de diferencias entre unos grupos y otros, las reglas de juego eran determinantes para establecer un orden justo de relaciones entre hombres y mujeres, partiendo de elementos como la clase social, la raza, la edad y la propiedad.
Imagen tomada de: https://www.bbc.com/mundo/noticias-46391589
Con el contexto anterior, los conflictos entre las personas tenían que ser tratados, para buscar la estabilidad y la vida buena entre todos y todas, lo que los lleva a unirse para conseguir dichos objetivos, o como lo diría Mac Iver, Robert & Page, Charles, 1949: “Cuando los hombres crean asociaciones deben crear también reglas y procedimientos para la tramitación de los asuntos comunes y para la regulación de la actividad de los miembros entre sí”. (p. 15-16)

No se puede negar el carácter relacional de las instituciones. Las relaciones son necesarias entre hombres y mujeres, a la hora de pensar su papel dentro de la organización, como piezas dentro de un tablero que se mueven a partir de sus funciones establecidas para ello. En las reglas de un juego de mesa, como en cualquier otra actividad que realicemos en la vida cotidiana, se está atravesada por un orden determinado, por una institución.
Imagen tomada de: https://www.amarseaunomismo.com/el-origen-de-los-conflictos/
Las primeras palabras con las que empezaba esta sección del blog, van a repercutir mucho de aquí en adelante. Antes que naciéramos, desde el vientre de nuestra madre, existían y aún existen instituciones sociales que se encargan de ordenar la vida de los seres humanos en una sociedad. Entiéndase institución social como una “organización relativamente compleja de relaciones sociales sujetas a una normativa y dirigidas a la consecución de un interés o a la satisfacción de una necesidad”. (Hiller, T, 1947).
Si las relaciones sociales no son nada si estas no están determinadas por una normativa, esto quiere decir que la institución es tal, en la manera en que su funcionamiento depende de la existencia de instituciones mas fuertes que determinan el contenido de las relaciones sociales entre hombres y mujeres.
Por consiguiente, una de las instituciones mas importantes en las sociedades occidentales, la nuestra, es la familia, ya que es el primer espacio de recepción al ser humano -por lo general- acabado de nacer. Así pues, se dirá que la familia es una institución y en ella se condensan una serie de normas que influyen en la formación de todas las personas que hacen parte de ella.

Su función como institución (familia) es trasmitir a los integrantes valores y costumbres, así como su
propia integración social e identidad. Es a través de esta institución familiar por la cual satisfacemos necesidades primordiales como; alimento, educación, vivienda, protección y salud. No obstante, la estructura orgánica es necesaria para respaldar a la institución; esto sirve como una forma de hacer ver a las personas la importancia de conformar una familia, a partir de incentivos y privilegios. (Imagen tomada de: https://n9.cl/8zxhg)
La constitución colombiana de 1991, en la que aparecen los principios fundamentales, los derechos y deberes de los ciudadanos para el territorio y para la comunidad; los códigos de infancia y adolescencia; códigos de familia, y en formato más práctico están los manuales de urbanidad, tienen en su interior guías generales y particulares para las relaciones entre miembros de la familia. En ese sentido, se puede decir que son herramientas que sirven para orientar la conducta de las familias -en distintas partes del mundo, especialmente en Colombia-, para regularlas y todo esto, para conseguir, tanto el bienestar de la familia como el bienestar general de la sociedad.
La constitución expresa, en el capítulo 2: artículo 42, de los derechos sociales, económicos y culturales que: " La familia es el núcleo fundamental de la sociedad. Se constituye por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio o por voluntad responsable de conformarla”. La familia como la institución que, en sí misma origina, organiza y ordena la sociedad, es necesaria para la existencia de un Estado como Colombia, sin la familia no es posible construir ninguna idea de sociedad, por es tan importante ésta institución.


Imagen tomada de: https://puzzlefactory.pl/es/puzzle/jugar/gente/245268-familia-colombiana
Imagen tomada de:https://n9.cl/ltp5v
Si bien la constitución es el libro donde se plasma los principios (las reglas mas importantes que guiarán el estudio y la creación de leyes) de toda la organización institucional del Estado colombiano, que son importantes para orientar la materialización del ejercicio del poder político, los derechos humanos y la paz en el país, sigue siendo una institución que limita el accionar del ser humano en sociedad. Según Gallino, 1993: "las instituciones sirven para reducir las alternativas abiertas a los sujetos, y con ello la complejidad y la contingencia de la sociedad" (p. 389). Las constituciones son también esos acuerdos a los que se atan o se obligan las personas para ordenarse.
Lo que hace, entre otras cosas, es reducir y regular las posibilidades de cambio de las sociedades, y esto se ve en la forma en cómo influyen en las personas a la hora de ser hombres y ser mujeres. Con ver nomás el artículo 42, en la que solo es posible la noción de familia si se da entre hombres y mujeres, mas no expresa, la misma garantía para personas con una identidad de género y sexual distinta.
Pareciera que es importante resaltar ese aspecto heterosexual en las relaciones de pareja.
Como expresa, Walter, A, 2004: “La educación de hombres y mujeres es el medio por el cual la cultura interviene y su primer lugar está en la familia, después viene el aula de clase y finalmente el mundo de la normalidad heterosexual” (p. 98). Podría decirse entonces que, la heterosexualidad no es un elemento gratuito, sino, que viene construido desde la cultura, en las costumbres y tradiciones de un pueblo o comunidad. El vivir está mediado por la forma en como se desenvuelven las relaciones sociales entre las personas.
Habitar un lugar compartido con otras personas se vuelve un asunto bastante complejo (la calle, los parques, los colegios, las aceras, hasta el hogar) ya que detrás de estos existen una o varias formas de comportarse las personas; ordenes y sentidos que asignan roles a cada persona, dependiendo si es hombre o mujer. En este sentido, se vuelve necesario hablar sobre la influencia de las instituciones en los hombres.
Hablar de masculinidad y masculinidades implica todo un entramado social y cultural complejo, en el que es posible actuar y transformar la realidad a medida que se van produciendo los cambios generacionales. Sin embargo, existen algunos entramados o representaciones sociales que dominan en las distintas sociedades, la forma en que los hombres pueden ser.
El hombre por defecto, o el que predomina en muchas sociedades occidentales, especialmente en la región latinoamericana, se caracterizan por ser personas independientes, activas, productivas, heterosexuales, y a nivel familiar, proveedoras y con un amplio control sobre sus emociones, por lo que no se muestran vulnerables y siempre rescatan ser "machos".
Según Muñoz (2017) "las representaciones sociales deben ser comprendidas en relación con el plano de las instituciones, los discursos que producen las prácticas sociales y las formas de resistencia". (p. 102). En este sentido, los hombres están atravesados por estos productos sociales, que los determinan. Por lo tanto, estos factores son esenciales para caracterizar lo que a continuación se definirá como hegemonía, coerción y consenso.
En términos de Guillermo Núñez, "A esta forma de ejercicio del poder que organiza una relación de autoridad y dominación entre individuos, grupos y clases sociales, no solo a través de la violencia o la posibilidad de ella sino a través del consenso sobre la mayoría de la población se llama hegemonía".
En estrechos términos, la masculinidad hegemónica es un consenso a nivel macro, en la que una sociedad acepta el orden impuesto, o las reglas de juego de unos actores mas fuertes, reproduciendo su propia, en apariencia dominación, de manera que se vuelve cotidiana, se vuelve normal, o como se dice habitualmente y a veces tan gastada dicha palabra... se vuelve natural en las relaciones entre individuos, entre hombres y mujeres. En un nivel micro, está el como se concibe la persona así misma, siendo individuo, sin estar en relación con otras personas. Aquí es donde sucede el problema, en la subjetividad, es una forma de ser que se siente presionada por la misma sociedad que lo reconoce, pero no en la forma en que ésta lo quisiera.
La familia nuclear o tradicional colombiana, se conforma por padre, madre e hijas/os. Cada uno de ellos necesita cumplir una tarea en el hogar, por un lado, la madre se encarga de las tareas domésticas, como lavar la ropa, cocinar, barrer, sacudir, y el padre se encarga de trabajar, o llevar el pan a casa. En otras palabras, cada persona tiene su lugar de trabajo, a partir de lo que la cultura (las tradiciones y las costumbres) han de establecer para cada sexo, si es femenino o masculino.

Hagámonos la siguiente pregunta, si las reglas de juego determinan que las mujeres y los hombres, en tanto existe una división sexual del trabajo, entendida esta como la repartición de las tareas tanto del hogar como de las profesiones necesarias para construir una sociedad estable y organizada, ¿Qué pasaría si el hombre o la mujer no se dedica estrictamente a las tareas que le ha impuesto la cultura en la cual ha estado durante su niñez y adolescencia inmerso/a? (Imagen tomada de: https://scalar.usc.edu/works/literalia/media/mujer-tareas-hogar)
Quedan muchas preguntas y pocas respuestas, sin embargo, hay que ser conscientes que, de todo lo anterior explicado y expuesto, una de las mayores capacidades que le quedan al ser humano para estos tiempos tan difíciles y llenos de oportunidades, es la agencia; también se podría decir que es la capacidad de tomar decisiones, dentro de múltiples marcos críticos y reflexivos sobre el contexto actual, sobre las relaciones sociales. Es a partir de la duda que se puede construir, desde uno mismo hacia la sociedad entera. No hacemos nada si no dudamos de lo que afirmamos ayer, de lo que creemos poder estar completamente seguros.
Ésta es también una invitación a construir lazos con los demás, lazos de hermandad y amistad, de unión que sirvan para la construcción de mejores instituciones y esto se logra si permitimos primero, la comprensión de la vida del otro, si estamos dispuestos a escuchar atentamente, ya que ese otro, no dista mucho de lo que hemos llegado a ser.
Referencias
Bustamente, W, (2004). Invisibles en Antioquia 1886-1936. Una arqueología de los discursos sobre la homosexualidad. Medellín: Ojo de agua.
Gallino, L. (1993): «Instituciones». Diccionario de Sociología, Turín,pp. 387-390.
Hiller, T (1947) Relaciones sociales y estructura social, , New York, pp. 73-74.
Mac Iver, R & Page, C. (1949). Sociedad: Una introducción al análisis. Sociología: New York, Rinehart, 1949, pp. 15-16.
Muñoz, H (2017) Hacerse hombres: la construcción de masculinidades desde las subjetividades. Medellín. Fondo Editorial FCSH.
North, D. (1995 [1990]). Instituciones, cambio institucional y desempeño económico. México: Fondo de Cultura Económica.
Nuñez, G (1999) Sexo entre varones: poder y resistencia en el campo sexual. México D:F.: UNAM/ Colegio de Sonora.
Ostrom, E. (1990).Gobierno de los comunes: la evolución de las instituciones de acción colectiva. México, Fondo de cultura económica.

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